Del monte al mundo: la historia de Micaela Camino, la científica chaqueña que conquistó a National Geographic

La conservacionista Micaela Camino fue distinguida con el prestigioso Buffett Award al Liderazgo en Conservación 2025, otorgado por National Geographic. Desde Washington, donde recibirá el galardón, dialogó con Radio Libertad y reivindicó el valor de los bosques del Chaco, el trabajo colectivo y la sabiduría de las comunidades locales.

Con la humildad de quien ha caminado el monte chaqueño durante más de 15 años y la fuerza de quien ha enfrentado la deforestación en carne propia, la conservacionista Micaela Camino fue elegida por National Geographic para recibir el Premio Buffett Award al Liderazgo en Conservación 2025. “Es un mimo en medio del desmantelamiento que estamos viviendo”, dijo. Desde Washington D.C., donde se encuentra preparando la presentación del trabajo que realiza con el Proyecto Quimilero, Camino insiste en que este reconocimiento no le pertenece solo a ella. “Es de todos los chaqueños, de los argentinos, de quienes sostienen nuestros bosques día a día con su vida, con su cuerpo”, afirmó.

Camino fue premiada por su trabajo en el amenazado ecosistema del Chaco Seco, en particular por su labor con el pecarí chaqueño –una especie que se creía extinta fuera de áreas protegidas–, y por impulsar modelos de conservación comunitarios, inclusivos y sostenibles.

“Tenemos un bosque espectacular, que no existe en ningún otro lugar del mundo. Pero muchas veces no somos conscientes del privilegio que eso significa”, reflexionó. Para ella, el valor del Chaco no está solo en su biodiversidad, sino también en su gente: “Nuestros bosques no están vacíos. Están habitados por comunidades indígenas y criollas que saben muchísimo. Mi trabajo es con ellas, aprendiendo, articulando saberes”.

La investigadora es parte del CONICET, y sostiene que la educación pública fue la base de su formación. “Esto también es un reconocimiento a la ciencia nacional y a la educación pública que me formó”, destacó.

El Proyecto Quimilero, que comenzó sin financiamiento y con el acompañamiento de organizaciones y referentes locales, fue ganando espacio y apoyo hasta convertirse en una referencia internacional. Camino logró conformar un equipo que incluye a técnicos, científicos, docentes, comunidades y niñas y niños de zonas rurales. Han capacitado a más de 200 personas en monitoreo de fauna y a 60 docentes indígenas en conservación y cultura ambiental.

La distinción también tiene una carga emocional: “Cuando empecé, lo hice con las ganas de mostrar lo maravilloso que es el Chaco. Nunca imaginé llegar a esto. Cada premio da un envión, te conecta con más gente, con más aprendizajes”.

Durante su estadía en Washington, participará de talleres, encuentros con otros premiados, y presentará una muestra visual del trabajo realizado. “Más allá de la entrega, esto es una oportunidad para mostrar todo lo que tenemos y también todo lo que estamos perdiendo”, aseguró, aludiendo a los procesos de deforestación que afectan directamente las áreas donde trabaja.

Sobre el final de la entrevista, recordó entre risas la reacción de su familia: “Estaban felices. Mi sobrina pensaba que me iban a dar una medalla tipo los Juegos Olímpicos”. También confesó que para el evento tuvo que pedir prestada ropa más formal. “Yo trabajo en el monte, no tengo muchas cosas de ciudad”, dijo con sencillez.

Pero lo que sí tiene –y le sobra– es compromiso. El mismo que la llevó a recibir este galardón y a dejar bien en alto el nombre del Chaco, en el corazón mismo de la ciencia mundial.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *