Con la llegada de los días húmedos y los cambios de temperatura, no solo las personas mayores sienten molestias en las articulaciones. Los perros de más de 10 años también pueden sufrir dolores óseos y rigidez cuando aumenta la humedad o bajan las temperaturas, un fenómeno bastante común en animales que atraviesan la etapa más avanzada de su vida.

Veterinarios explican que el principal motivo suele ser la artrosis o el desgaste natural de las articulaciones, una condición muy frecuente en perros mayores. Con el paso del tiempo, el cartílago que protege las articulaciones se deteriora, lo que provoca inflamación, dolor y dificultades para moverse.
En ese contexto, los días fríos o con alta humedad pueden agravar los síntomas. Los cambios de presión atmosférica y el clima húmedo influyen en la inflamación de los tejidos que rodean las articulaciones, generando más molestias en caderas, rodillas o columna.
Los dueños suelen notar algunos signos claros cuando esto ocurre. Entre los más frecuentes aparecen la rigidez al levantarse, caminatas más lentas, dificultad para subir escaleras o saltar, y menor actividad durante el día. En algunos casos, el animal también puede quejarse o evitar que le toquen determinadas zonas del cuerpo.
Especialistas recomiendan prestar atención a estos cambios de comportamiento, ya que muchas veces el dolor articular aparece de forma gradual y pasa desapercibido.
Para mejorar la calidad de vida de los perros mayores, los veterinarios sugieren mantenerlos abrigados, ofrecerles camas blandas o colchones ortopédicos, realizar caminatas suaves pero regulares y consultar por suplementos articulares como glucosamina, condroitina u omega 3.
En casos más avanzados, el veterinario puede indicar tratamientos específicos para aliviar el dolor y la inflamación.
Un dato importante que remarcan los profesionales es no administrar medicamentos humanos a los perros, ya que muchos analgésicos de uso común pueden resultar tóxicos para los animales.
Así como ocurre con las personas, el paso de los años también deja huella en el cuerpo de los perros, y los cambios de clima suelen ser el momento en que esas molestias se hacen más evidentes.
