Un informe reveló que en los dos primeros meses del año los fondos coparticipables bajaron en casi un billón de pesos. Sin embargo, los gobernadores siguen siendo los principales sostenes políticos del oficialismo.

Las provincias perdieron casi un billón de pesos en los dos primeros meses del año por la caída de los recursos coparticipables. Aun así, el presidente Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, logran que los gobernadores acompañen sus principales proyectos en el Congreso, incluso cuando sus efectos terminan yendo en contra de los intereses provinciales. Los fondos que luego se canalizan hacia estos mandatarios dialoguistas no alcanzan, ni de lejos, a compensar esas pérdidas, que recién empiezan a sentirse. “El mes que viene va a ser peor todavía”, anticipó el diputado Guillermo Michel, autor del informe.
La baja de la recaudación en términos reales fue de 7,6% en enero y de 9,7% en febrero, lo que implicó una merma de 964.619 millones de pesos -poco menos de un billón- en recursos coparticipables. Como era esperable, la provincia más perjudicada fue Buenos Aires, con 204.499 millones de pesos menos en apenas un bimestre.
Detrás se ubicaron Santa Fe (82.957 millones) y Córdoba (81.028 millones). En Santa Fe, el gobernador Maximiliano Pullaro debió enfrentar en los últimos días conflictos con estatales y docentes, además de una crisis policial. Sin embargo, evita señalar a Javier Milei como origen de sus problemas y el domingo se mostró junto a sus pares en el palco oficial del Congreso para escuchar al Presidente.
Cerca suyo se ubicó el gobernador cordobés Martín Llaryora, que completa el podio de afectados por la caída de recursos. Con la estratégica ausencia de tres diputados, el peronismo cordobés resultó clave para la aprobación de la reforma laboral sin modificaciones.
En ámbitos políticos circuló la versión de que, a partir de ese gesto, Córdoba pudo destrabar el envío de giros mensuales de la Nación para cubrir la deuda con su caja previsional. El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó en su reciente paso por la provincia que la ANSES duplicará esos envíos, que pasarán de 5.000 a 10.000 millones de pesos mensuales a partir de mayo.
Sin embargo, el titular de la caja cordobesa, Adrián Danele, advirtió que ese monto representa apenas el 25% del déficit mensual de 40.000 millones que enfrenta la provincia sólo en materia previsional. Muy lejos, además, de compensar los 81.000 millones de pesos perdidos de coparticipación en el primer bimestre del año.
“No le encuentro explicación”, afirma el diputado Guillermo Michel sobre la actitud de los gobernadores que acompañan las principales políticas del gobierno de Javier Milei. Según su análisis, lo que la Casa Rosada puede transferirles a través de ATN o mediante la devolución en cuotas de las deudas con las cajas previsionales representa bastante menos que lo que pierden por coparticipación, en un contexto que además no ofrece señales de mejora. “El mes que viene va a ser peor. En abril va a mejorar la recaudación, pero será por la cosecha gruesa y eso no se coparticipa”, advierte.
La caída impacta, justamente, en los tributos que financian a las provincias. Afecta tanto a los recursos coparticipables como a impuestos propios, como Ingresos Brutos, golpeados por el menor nivel de actividad. Además, las provincias dejaron de recibir obra pública, otro gasto que deben asumir.
En el caso de los peronistas que colaboran con la Casa Rosada, el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, registró una caída de 44.372 millones de pesos en el primer bimestre, mientras que el de Catamarca, Raúl Jalil, perdió 25.050 millones.
En Catamarca, este miércoles hubo una protesta docente calificada como histórica por su nivel de convocatoria, que sumó además a trabajadores de la salud estatal, en un reclamo conjunto por mejoras salariales y condiciones laborales. En Tucumán, en tanto, los docentes también realizaron un paro y se mantienen en conflicto. En paralelo, Jujuy se convirtió en otro de los distritos donde las fuerzas de seguridad iniciaron un reclamo de recomposición de haberes.
En ese contexto, el cuadro gana en tensión: gobernadores que pierden recursos, enfrentan conflictos crecientes en sus provincias y, aun así, sostienen al Gobierno en el Congreso. La incógnita es cuánto tiempo más podrá mantenerse ese equilibrio inestable si el deterioro fiscal y social, como aseguran los especialistas, recién comienza.
