Cuando hay gente desconocida en casa, el perro puede alterar su estado de ánimo. Sin embargo, no es sólo porque quiere llamar la atención, sino que hay algo mucho más profundo en su mente.

Nuestros perros son seres de costumbre y, cuando llegan visitas inesperadas a la casa, suelen alterar su estado de ánimo y su comportamiento. Ellos pueden experimentar emociones encontradas y expresarlas de diversa forma: desde alegría desbordada hasta tensión, ladridos insistentes y hasta querer retirarse del lugar. Esto no es sólo un capricho, sino que tiene una explicación mucho más profunda.
De hecho, un estudio publicado en la revista Behavioural Processes (2015) analizó cómo los perros se comportan con personas conocidas (sus dueños) versus desconocidas. Los resultados mostraron que los perros discriminan entre familiaridad y extrañeza, modificando su conducta según quién esté presente, lo que confirma que el contexto social y la novedad influyen en su respuesta emocional y conductual.En este sentido, el sondeo indica que los perros perciben de forma distinta a los invitados y a su familia, ya que hay una reacción distinta en su entorno e incluso cómo procesan los cambios inesperados. Por eso, entender su comportamiento no solamente mejora su bienestar, sino que además armonizar la convivencia entre el can y los visitantes.
Qué siente tu perro cuando hay visitas en tu casa
La entrada de una visita representa para muchos perros un evento nuevo que rompe con su rutina. La llegada de un extraño a casa activa inmediatamente la atención de las mascotas, ya que su olor y su sensibilidad es distinta a los de su dueño. Este cambio puede desencadenar reacciones que van desde la sobreexcitación hasta la ansiedad. Para algunos animales, el estímulo de nuevas personas puede llegar a ser positivo y lo expresan con entusiasmo: saltos, movimientos rápidos de la cola, búsqueda inmediata de contacto físico y hasta pueden ofrecerle su juguete favorito en señal de bienvenida. En este sentido, los veterinarios indican que depende de cada temperamento y de la crianza y socialización que el perro tenga desde cachorro.
Otros, en cambio, pueden interpretar a los visitantes como una intrusión en su territorio, especialmente si no fueron socializados adecuadamente desde cachorros. En estos casos, el estrés y la inquietud pueden aumentar. Ente los comportamientos más comunes, se encuentran los siguientes:
- Sobreexcitación emocional: saltos, ladridos o intentos impulsivos de saludo.
- Sensación de alerta o vigilancia: postura rígida, mirada fija o actitud protectora hacia su familia.
- Inseguridad o estrés: tensión corporal, movimientos contenidos o búsqueda de refugio.

Cómo manejar la situación de las visitas en casa
Organizaciones profesionales como la American Veterinary Medical Association, la American College of Veterinary Behaviorists y la Federación Europea de Veterinarios promueven estrategias basadas en bienestar animal y refuerzo positivo cuando llega una visita al hogar para evitar malestar y ansiedad. En este sentido, los expertos dividen la tarea en etapas:
1. Anticiparse a la situación
- Preparar al perro antes de que lleguen las visitas ayuda a reducir la activación emocional.
- Dar un paseo previo para liberar energía.
- Practicar ejercicios de calma (sentado, quieto, ir a su cama).
- Mantener una rutina predecible.
- La previsibilidad reduce el estrés en situaciones sociales nuevas.
2. Controlar el primer encuentro
Los veterinarios especialistas en conducta recomiendan que el ingreso de los invitados sea tranquilo y sin invadir al animal.
- Evitar que las visitas lo miren fijamente o lo invadan de inmediato.
- Permitir que el perro se acerque por iniciativa propia.
- No forzar el contacto físico.
- El objetivo es que el perro mantenga sensación de control.
3. Usar refuerzo positivo
- Premiar las conductas calmadas es clave.
- Recompensar cuando permanece tranquilo.
- Ignorar (no castigar) conductas leves de excitación.
- Evitar gritos o correcciones bruscas, que pueden aumentar ansiedad.
- El castigo puede intensificar el miedo o la reactividad.

4. Ofrecer un espacio seguro
Muchos veterinarios recomiendan que el perro tenga una zona propia donde pueda retirarse si se siente abrumado:
- Una cama en un lugar tranquilo.
- Un ambiente separado si la situación es muy estimulante.
- Retirarse no es “mala conducta”, es autorregulación.
Para los veterinarios, el comportamiento del perro ante visitas no es un problema de “dominancia” ni de “capricho”, sino una respuesta emocional ante un cambio en su entorno. La clave está en la prevención, observación y entrenamiento positivo, siempre priorizando el bienestar y la seguridad del animal y de las personas.
