Independiente consiguió un empate increíble: fue 4 a 4 ante Unión

Partidazo en Avellaneda: Fedorco igualó, en el noveno minuto de descuento, con un cabezazo ante un Unión que había sido muy superior en el primer tiempo. Para el Tate marcaron Tarragona (penal), Palacios, Del Blanco y Rodríguez. Para el Rojo: Pussetto y Aválos (dos). El equipo de Madelón estuvo 3 a 0 y 4 a 2 en ventaja.

Silbidos. Cantitos. Algún insulto. Ni siquiera el agónico 4-4 en el último minuto de descuento logró apagar a un estadio que ardía desde los primeros minutos de un partido de locos. Independiente siguió envuelto en sus problemas futbolísticos y, por momentos, se comió un baile de Unión. El empate final terminó teniendo gusto a poco para los dos, porque dejaron pasar la chance de arrimarse a la punta. Y el Rojo en particular, como único grande que no participa de las copas, aspira a más.

“Movete Rojo, movete”, arrancó el hincha cuando apenas iban 20. Porque lo que estaban viendo en el campo era un baño de realidad. Los fans habían llegado al estadio con la expectativa de acercarse a Vélez y en un ratito no sólo se encontraron con dos goles en el fondo de su arco sino también con un toqueteo descomunal de su rival, corriendo detrás de la pelota y sin reacción de ningún tipo.

Dos goles que expusieron el desconcierto general. Si el experimentado Marcone regala la pelota saliendo del fondo y termina haciéndole penal a Profini, ¿qué queda para el resto? Fue a los 12 minutos y fue el 1-0 anotado por Tarragona. Y ocho después, entre Godoy y Fedorco no pudieron sacar una pelota sobre la línea, Cuello estuvo pillo y la empujó para anotar el 2-0. El VAR evitó un estallido temprano. Porque Palacios metió el tercero a los 24 y fue anulado por un offside muy finito de Tarragona. Justo cuando empezaba a sonar el popular hit contra los jugadores. Sin embargo, el impulso anímico en las tribunas y en el campo duró un suspiro. Es que el empuje del Rojo no estuvo acompañado por ideas, no supo cómo llevar peligro y en la primera de cambio, lo embocaron de nuevo con una buena definición de Del Blanco por encima de Rey.

El festejo de Fedorco en el final: 4 a 4 (Fotobaires).El festejo de Fedorco en el final: 4 a 4 (Fotobaires).

Ni siquiera el descuento de Pussetto en la última del primer tiempo pudo bajar la temperatura en Avellaneda. Más silbidos, más insultos, más cantitos. Al irse al vestuario, al volver al campo.

Si Independiente revivió y terminó llegando al empate no fue todo por mérito propio. Primero, lo ayudó el penalcito que cobró Merlos y Ávalos convirtió en el 2-3 cuando iban 4 minutos. Después, Unión se replegó, perdió lucidez y dejó de llegar seguido, aunque metió el cuarto en la única que tuvo a los 19’ ST (Rodríguez se anticipó tras un córner).

Las virtudes de Independiente fueron el empuje, las ganas, el orgullo. Porque Ávalos volvió a descontar cuatro minutos después, los ingresados Cabral y Montiel le dieron otra energía al equipo, también levantó Malcorra, y aun sin ideas claras le alcanzó con meter varias pelotas en el área para llegar al empate a los 55 con un cabezazo de Fedorco.

Poco para el Rojo. El hincha dejó en claro que quiere mucho más.

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