En el NEA, más del 60% de los asalariados se saltea comidas o ingiere alimentos poco nutritivos

En la región, el 50% de los trabajadores directamente no come en su ámbito laboral. Los datos surgen de la primera encuesta nacional sobre alimentación y comensalidad realizada por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA y Edenred Argentina. 

Más del 60% de los trabajadores del NEA presentan una doble privación por cuestiones económicas a la hora de alimentarse en los ámbitos laborales. Se trata de uno de los datos más críticos que surgen de la primera encuesta sobre alimentación y comensalidad en población asalariada del país, una investigación realizada por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) junto a Edenred Argentina.   A nivel general, el estudio reflejó que el 83,5% de los trabajadores asalariados argentinos (es decir, 8 de cada 10) enfrenta alguna forma de vulnerabilidad alimentaria durante su jornada laboral. Es decir que sólo el 16,5% está libre de privaciones.

Esa vulnerabilidad golpea más a mujeres, jóvenes, sector público, regiones del norte (NEA y NOA) y a los trabajadores no calificados. 

Dentro de ese 83,5% que sufre vulnerabilidad alimentaria, el 61,1% se saltea comidas (70,7% en jóvenes), el 78,5% elige alimentos menos nutritivos y el 56,2% padece ambas privaciones.Asimismo, uno de cada cinco trabajadores directamente no come en su jornada laboral. Los beneficios de tener un aporte para fines alimenticios son regresivos: quienes más ganan, más aportes reciben.

La encuesta nacional fue llevada a cabo por la doctora Ianina Tuñón y la licenciada Lucrecia Freije , en el marco de una investigación realizada para Edenred Argentina. 

El estudio relevó 1.171 casos con representatividad nacional y buscó analizar en qué condiciones se alimentan los asalariados argentinos, qué estrategias adoptan ante la pérdida de poder adquisitivo y qué brechas persisten en el acceso a una alimentación adecuada en el trabajo.

Algunos datos que retratan el problema

El estudio refleja que, por motivos económicos, el 61,1% de los trabajadores asalariados se saltea comidas, mientras que el 78,5% opta por alimentos menos nutritivos.  

De ese porcentaje de asalariados que se saltea comidas, hay grupos con indicadores más preocupantes, como el 70,7% de los trabajadores jóvenes de 18 a 29 años.  Además, se saltean comidas el 72% de quienes no acceden a recursos básicos en el ámbito laboral (heladera, microondas) y el 43,9% entre quienes reciben un aporte por parte del empleador. 

Por otra parte, del segmento de trabajadores que opta por alimentos menos nutritivos, es más grave lo que ocurre entre quienes tienen ingresos más bajos, es decir hasta $800.000, ya que el 86,7% se alimenta con ese tipo de productos , e incluso lo hace también el 63,5% de quienes reciben mayores ingresos (más de $2.000.000); y el 85% de quienes trabajan en pymes y en el sector público. 

Ambas privaciones (quienes saltean comidas y quienes consumen alimentos menos nutritivos) se combinan en el 56,2% de los trabajadores argentinos.  Esto, según la investigación, constituye el núcleo más crítico de la inseguridad alimentaria laboral.

Aquí también hay grupos críticos , como el 66,8% de los jóvenes de 18 a 29 años (vs. 44,5% en mayores de 60 años; el 60,1% de las mujeres (vs. 53,3% en varones); y aquellas regiones más postergadas como NOA (65,0%) y NEA (62,3%); además de los trabajadores no calificados, el 71,1% de ellos (vs. 38,5% en profesionales/directivos); el sector público, 70,0% (vs. 50,3% en sector privado); y los trabajadores de menores ingresos: 68,8% (vs. 31,6% en ingresos superiores).

Otro dato relevante que arroja el estudio es que el 22,6% de los asalariados no come durante su jornada laboral.  Pero el problema se agrava según la geografía y el tipo de empleo , ya que, en el NEA, la mitad de los trabajadores (50,1%) no come; en el sector público, la cifra duplica a la del privado (33% vs 17%). En tanto, la edad y el ingreso también marcan la diferencia: entre los jóvenes (18-29), un 13% no come, y entre los mayores (60+), un 32% no come; y entre quienes tienen ingresos bajos, un 29% no come, mientras que quienes tienen ingresos altos, un 16% no come.

Dónde y con quiénes comen 

La encuesta de la UCA reveló además que el 26% de los trabajadores asalariados argentinos no hace pausas durante su jornada laboral para comer , lo que tiene un impacto directo en la salud. Es que, entre quienes casi nunca pausan, el 48,2% califica su dieta como poco saludable y la obesidad los afecta casi el doble que a quienes sí hacen una pausa (35,8% vs. 19,3%).

Por otra parte, el 41,5% de los trabajadores almuerza en su escritorio.  En este caso, la infraestructura disponible es determinante, porque cuando hay comedor en el lugar de trabajo, el 60,6% de los asalariados lo utiliza, y cuando hay equipamiento básico (heladera o microondas), el 47,6% come en el escritorio. 

Además, cuando no hay infraestructura, más de la mitad come en su puesto de trabajo (53,1%), y el 32,3% lo hace en soledad.

Por último, el 36,3% reconoce que su dieta es poco saludable.  Entre quienes padecen la doble privación (saltear comidas y elegir alimentos menos nutritivos), esa proporción sube al 44,6%.

Cuánto gastan los trabajadores en un almuerzo 

Para quienes sí pueden y optan por comer en los horarios laborales, almorzar implica un costo: el 80% de los trabajadores gasta menos de $10.000 por día. 

¿Quiénes tienen esos niveles de gasto? Por ejemplo, el 90,7% son asalariados que tienen hasta secundario incompleto, proporción que desciende al 74,5% entre quienes cuentan con educación terciaria o universitaria completa; el 85,8% de los que perciben menores ingresos gastan hasta $10.000 por día, mientras que entre quienes ganan más de $2.000.000 baja al 66,5%.

De los trabajadores de empresas pequeñas, el 84,3% gasta menos de $10.000 diarios (vs. 73,9% en grandes empresas); y entre los trabajadores no calificados, 84,3% no supera los $10.000 (vs. 74,1% en profesionales/directivos).

La salud 

En el auto-reporte de la calidad de la dieta, más de un tercio de los asalariados (36,3%) reconoce que su dieta es poco saludable. Y aquí hay variables: 

-De quienes tienen ingresos bajos, el 41,8% admite comer mal (vs. 23,8% en ingresos altos).

-De quienes no cuentan con comedor, el 43,3% (vs. 26,9% si hay comedor).

-Mujeres: 40,4% (vs. 32,4% de varones). 

-Entre quienes padecen la doble privación (saltear comidas + comer peor), casi la mitad (44,6%) es consciente de su mala alimentación.

En tanto, el 23,1% de los asalariados presenta exceso de peso  (IMC: 30 o más). En los mayores de 60 años, el 29,2% tiene esa condición (vs. 7,4% en jóvenes de 18 a 29 años); de quienes no hacen una pausa para comer, el 35,8% presenta obesidad (vs. 19,3% entre quienes siempre pausan); de quienes no cuentan con infraestructura, un 26,9% (vs. 19,1% entre quienes tienen comedor); de los que eligen alimentos poco nutritivos, un 30,4% (vs. 17,7% entre quienes no lo hacen); de quienes se saltean comidas, un 27,9% (vs. 20,3% entre quienes no lo hacen); de quienes tienen dietas poco saludables, un 31,5% (vs. 16,5% entre quienes la consideran saludable), y de quienes dicen tener una salud regular o mala, el 45,1% (vs. 14,2% entre quienes tienen salud muy buena o excelente).

Por último, el informe revela que el 80,4% de los trabajadores desea recibir una contribución de su empleador para la alimentación. Entre quienes más lo necesitan, el apoyo es casi unánime: 91,5%. En tanto, 6 de cada 10 (58,7%) creen que eso mejoraría su salud, especialmente mujeres, jóvenes y sector público.

En Argentina 

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) define el lugar de trabajo como un espacio clave para promover hábitos saludables. Países como Francia, Italia y Brasil cuentan con sistemas consolidados de beneficios alimentarios con incentivos fiscales.

En Argentina, este debate recién comienza a tomar fuerza, y los datos muestran que hay urgencia: solo el 44,4% de los trabajadores recibe algún aporte de su empleador para la alimentación , y ese beneficio resulta regresivo, ya que lo reciben quienes ganan salarios más altos.

El 80,4% de los trabajadores desea contar con una contribución de su empleador para la alimentación. Entre quienes más la necesitan -los que padecen doble privación-, el apoyo es casi unánime: 91,5%. Lejos de ser un beneficio marginal, la alimentación durante la jornada laboral aparece como una demanda/preocupación extendedida. El informe completo profundiza en estos hallazgos y ofrece evidencia para enriquecer este debate en la Argentina.

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