En medio de la conmoción por la muerte de Fernanda Almada, una adolescente que asistía a la Escuela de Educación Técnica (EET) N° 16 “1° de Mayo” y que se quitó la vida el pasado 15 de marzo, presuntamente tras sufrir acoso escolar, especialistas volvieron a poner el foco en la urgencia de abordar de manera integral la prevención del suicidio en jóvenes.

En declaraciones a CIUDAD TV, Milena Pérez, directora de la Asociación Civil Red Integral, remarcó la necesidad de “hablar de estos temas, concientizar y prevenir”, al tiempo que advirtió que el suicidio “no es solo una problemática de salud mental, sino también un fenómeno social atravesado por múltiples factores”.
Desde la organización vienen impulsando el programa “CAIROS”, orientado a la prevención de adicciones, violencias y suicidios, con un enfoque integral. “Como vimos en este caso, los hechos de violencia, como el bullying, pueden inducir a estas decisiones extremas”, señaló. Capacitación abierta y gratuita
En este contexto, la entidad anunció una capacitación abierta a la comunidad que se realizará el próximo martes 7 de abril a las 18:30, en avenida Belgrano 829, con acceso libre y gratuito. La actividad estará a cargo de psicólogos sociales y abogados, y está dirigida tanto al público en general como a profesionales.
“El objetivo es que toda la sociedad pueda adquirir herramientas para prevenir, identificar señales de riesgo y acompañar. No es solo tarea de los especialistas”, explicó Pérez.
La iniciativa surge, además, por la creciente demanda de docentes, instituciones y organizaciones comunitarias que buscan herramientas para intervenir ante estas situaciones.
Señales de alerta y factores de riesgo
Durante la entrevista, la especialista detalló algunas de las principales señales de alerta: aislamiento, llanto frecuente, abandono de actividades que antes generaban interés, ausencias reiteradas en la escuela o el trabajo, y expresiones verbales de desesperanza.
Entre los factores de riesgo mencionó la violencia en sus distintas formas (física, psicológica o digital), el bullying, trastornos no tratados, y el impacto del uso problemático de redes sociales, incluso en niños cada vez más pequeños.
“Hoy vemos casos en edades muy tempranas, incluso desde los 10 años. Por eso es clave trabajar con las familias y controlar el uso de la tecnología”, advirtió.
El rol de la comunidad
Pérez insistió en la importancia de construir redes de apoyo que incluyan a la familia, la escuela y la comunidad en general. “No es lo mismo una persona acompañada que una que no lo está. Todos podemos intervenir desde la empatía, sin juzgar”, sostuvo.
También llamó a desterrar mitos, como la idea de que quien expresa deseos de morir “no lo va a hacer”. “Eso no es cierto. Las personas suelen dar señales, ya sea en palabras, actitudes o incluso en redes sociales”, explicó.
Una deuda en prevención y acompañamiento
La referente social consideró que existe “una deuda como sociedad” tanto en la prevención como en la “postvención”, es decir, el acompañamiento a familiares y allegados de quienes atraviesan estas tragedias.
Según indicó, estos procesos deben ser abordados por equipos profesionales a través de la psicoeducación y el acompañamiento sostenido.
Romper el silencio
Finalmente, Pérez cuestionó los tabúes históricos en torno al suicidio, incluso en los medios de comunicación. “Antes se creía que hablar del tema lo incentivaba. Hoy sabemos que es al revés: hablar salva vidas”, afirmó.
En ese sentido, subrayó que la concientización es una herramienta clave para la prevención, en un contexto donde los casos han aumentado significativamente en el país.
“Negar o silenciar el problema no lo hace desaparecer. Es momento de empezar a hablar y actuar”, concluyó.
