Drones ucranianos volaron 1.100 kilómetros para atacar San Petersburgo


Moscú (EFE y AP) – Culminada la fallida campaña primaveral rusa, la guerra entró en una nueva fase en la que los avances territoriales pierden fuerza ante la magnitud de los masivos bombardeos con misiles y drones contra la retaguardia y líneas de suministro enemigas, una muestra (potenciada) de lo cual se observó esta madrugada cuando un enjambre de aeronaves no tripuladas ucranianas golpearon objetivos en 11 regiones rivales, incluidas las inmediaciones de San Petersburgo, distante a 1.110 kilómetros del frente de batalla y donde se llevaba a cabo la inauguración del Foro Económico Internacional, el más importante del país y al que tiene previsto asistir el presidente Vladimir Putin.

En la antigua capital zarista fue alcanzada la terminal petrolera del puerto, una de las mayores de su tipo en las costas del Báltico y donde se desató un incendio que hizo que se elevaran densas columnas de humo que ensombrecieron la apertura del mega encuentro empresarial., complicado además por desconexiones de internet derivadas de la ofensiva aérea.

Pero no fueron los únicos éxitos de Kiev, cuyos drones impactaron una fábrica de armamento de la región deTambov y una corbeta portamisiles atracada desde febrero en el puerto de Kronstadt para ser sometida a reparaciones tras participar en la bautizada Operación militar especial.

La clave es que Ucrania ha incrementado notablemente la denominada ‘zona de muerte’, poniéndola a tiro de sus drones que, de este modo, pueden atacar ciudades ocupadas y cortar líneas de abastecimiento terrestres.

EL KREMLIN VE UNA MANO NEGRA OCCIDENTAL

Putin fue informado por sus asesores que los drones que golpean territorio ruso son, en ocasiones, modelos de fabricación occidental o incluyen piezas y elementos de miembros de la OTAN, como Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña, Italia o Turquía.

El Kremlin sabe que en algunas de las aeronaves que días atrás mataron a 21 estudiantes en Lugansk se habían encontrado fragmentos de antenas del sistema satelital Starlink de Elon Musk, que Moscú no puede utilizar desde hace meses.

Las fuerzas del país invadido llevan meses martillando la infraestructura energética enemiga por orden del presidente Volodímir Zelenski, que ordenó intensificar los bombardeos contra el sector petrolero, gasístico y químico, focalizándose en refinerías y terminales portuarias en los mares Negro y Báltico, ofensiva que hundió la. capacidad de procesamiento de combustible a su menor nivel en los últimos 16 años, consecuencia de lo cual arrecian las restricciones en estaciones de servicio desde Crimea -ha limitado el flujo de turistas a las playas de la anexionada península- a la capital Moscú.

“Para que no haya estos ataques es por lo que continúa nuestra operación militar”, replicó Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin.

AVISO DESOIDO

Según el portal The Bell, Putin ignoró las advertencias del Banco Central y del Ministerio de Finanzas sobre que el actual nivel de gasto bélico puede acarrear un peligroso déficit presupuestario, que trepó al 2,5 por ciento del PBI en el primer trimestre pese al aumento del precio del petróleo.

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