Escándalo en Italia por la matanza de cuatro jornaleros que sólo pedían que se les pagara por su trabajo

La muerte de cuatro jornaleros en Calabria apunta a la colaboración de las mafias italianas con las de los países de origen de los migrantes a través del ‘caporalato’.

Morir en un incendio es una de las muertes más dolorosas que existen. En Calabria, la punta de la “bota” que es Italia, cuatro jornaleros han perdido la vida de esa manera. Lo que hace el suceso aún más terrible es el hecho de que estaban dentro de un coche, encerrados. Fueron quemados vivos.

Los italianos no hablan de otra cosa. “Es fundamental esclarecer completamente este terrible crimen y llevar ante la justicia a todos los responsables”, dijo la primera ministra, Giorgia Meloni. La matanza parece ser un ejemplo de cómo las organizaciones criminales italianas colaboran con las mafias de los países de origen de los migrantes, que son explotados de manera inmisericorde.

Cuatro cuerpos carbonizados

Eran las 13.00 horas del pasado lunes, cuando los bomberos de la región de Calabria recibieron una llamada. Les alertaban del incendio de un coche junto a una gasolinera ubicada en la carretera estatal 106, conocida como la Jónica, entre las localidades de Amendolara y Roseto Capo Spulico.

Cuando llegaron, encontraron un coche prácticamente calcinado. Lo peor estaba dentro. Eran los cuerpos carbonizados de cuatro personas. Los bomberos no podían saber que eran cuatro trabajadores migrantes y que habían sido quemados vivos.

Se llamaban Ullah Ismat Qiemi (de 19 años), Safi Iayjad (27), Amin Fazal Khogjani (28) y Waseem Khan (29). Los tres primeros eran afganos y paquistaní el cuarto. Vivían en un apartamento de Villapiana, en la provincia de Cosenza, junto a otras seis personas.

Con permiso de residencia y sin antecedentes

Desde el 20 de abril, los cuatro trabajaban en la recogida de fresas en una explotación agrícola de Scanzano Jonico. Llevaban años viviendo en Italia. Tenían permiso de residencia en vigor y carecían de antecedentes penales, según explicó el fiscal de Castrovillari, Alessandro D’Alessio. “Ha sido un episodio de una gravedad inaudita”, declaró el fiscal en rueda de prensa.

El pasado lunes los cuatro jornaleros fueron encerrados en un coche y quemados vivos a plena luz del día. Fue junto a la estación de servicio de Amendolara. Se encargaron de ello Safeer Ahmed y Ali Raza, dos pakistaníes de 31 años, que fueron detenidos esa misma noche, acusados de asesinato múltiple con varias agravantes.

La forma en que murieron esos cuatro jóvenes nos ha dejado en estado de shock”

Los presuntos autores de la matanza vivían en Italia desde 2018 uno y desde 2022, el otro. Su detención se produjo tras un largo interrogatorio en la Comisaría de Policía de Cosenza, adonde fueron trasladados la noche del suceso, tras ser interceptados en Villapiana. “La forma en que murieron esos cuatro jóvenes nos ha dejado en estado de shock“, afirmó el jefe de policía de Cosenza, Antonio Borelli.

Morir en un incendio, una muerte terrible

  • Morir a causa del fuego es una de las formas más horrorosas que existen. Las llamas tardan más de diez minutos en acabar con la vida de la persona. Es lo que emplea el fuego en quemar células y nervios, vaciando el cuerpo de sangre y líquidos, causando un dolor cada vez más profundo a medida que las capas superficiales de la piel van siendo destruidas. Antes de que el organismo la persona suele morir por la intoxicación que le causan los humos y gases de la combustión.

El testimonio del único superviviente

La rápida detención de los autores del crimen fue posible gracias a las imágenes del sistema de videovigilancia de la gasolinera. En ellas se ve a dos hombres bloqueando las puertas del vehículo desde el exterior con los brazos, mientras arrojan un líquido inflamable. Acto seguido, aparece una llama y ambos huyen.

Hubo un superviviente. Mohammad Taj Alamyar, un afgano de 35 años, logró escapar rompiendo el cristal de la ventanilla del automóvil. “Es la mafia, la mafia… Son mafiosos paquistaníes”, contó luego en una entrevista en la RAI.

Es la mafia… Son mafiosos paquistaníes”

El hombre explicó que los pakistaníes prendieron fuego al coche porque exigían dinero por el transporte al lugar de trabajo y que las víctimas se negaban a pagarlo. Según su testimonio, los paquistaníes les amenazaban con cuchillos y pistolas para obligarles a trabajar y que no les pagaban sus salarios.

Ante los investigadores, el superviviente aseguró que durante los primeros días habían cobrado en negro. Después acordaron un salario de 45 euros diarios, pero al parecer no lo estaban recibiendo. “No nos daban dinero, comida sí, una casa sí, pero nada de dinero”, contó este trabajador que lleva aproximadamente un año en Italia.

No nos daban dinero, comida sí, una casa sí, pero nada de dinero”

“El caporalato es una de las líneas de investigación, pero no la única”, reconoció el fiscal Castrovillari. Se refería al sistema ilegal de intermediación laboral y explotación de jornaleros ampliamente extendido en zonas agrícolas de Italia. Según el relato del superviviente, hay una “gran mafia en Pakistán” y les obligan a trabajar en los campos.

Miles de jornaleros migrantes viven y trabajan en los campos del centro y sur de Italia en inhumanas condiciones. Cuenta Euronews que la explotación laboral en la agricultura es un hecho y también la infiltración de organizaciones mafiosas.

Basta de la perversa costumbre de considerar normal que hombres de tierras lejanas cosechen, trabajen, vivan, duerman, viajen y mueran como cuerpos sin historia”

Se estima que unas 230.000 personas sufren explotación laboral en el agrario italiano, aproximadamente una cuarta parte de todos los jornaleros del país. Es lo que recogió en 2022 el informe Agromafie e caporalato, publicado por el observatorio Placido Rizzotto de la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL).

Faltan controles y sobra miedo

Este sindicato ha hecho un llamamiento a la clase política a “tomar medidas más concretas para combatir las abominaciones de la vida cotidiana que sufren los trabajadores, a menudo migrantes, en nuestro campo”. En 2016, el Gobierno de Matteo Renzi aprobó la ley 199 contra el caporalato.

Esa ley ha endurecido las penas e introducido la responsabilidad penal tanto para los caporales como para los empleadores. Ha dado algún resultado: el número de procedimientos judiciales por explotación laboral ha aumentado. Pero sigue sin ser suficiente por la falta de controles y por el temor de los migrantes, que para conservar el trabajo, callan y aceptan ser explotados.

Las centrales sindicales hablan esta semana de crimen de “horror indescriptible”. No solo ellas. “Basta de la perversa costumbre de considerar normal que hombres de tierras lejanas cosechen, trabajen, vivan, duerman, viajen y mueran como cuerpos sin historia”, declaró el vicepresidente de la Conferencia Episcopal Italiana y obispo calabrés, Francesco Savino.

La CGIL ha convocado una manifestación para el próximo sábado. Partirá desde la gasolinera donde fueron asesinados los cuatro trabajadores y recorrerá las calles hasta llegar al centro de Amendolara, en la provincia de Cosenza.

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