El Niño avanza, pero los expertos advierten: aún es imposible prever su impacto real en el Chaco

Nuevo informe confirmó que se consolida en el Pacífico y podría fortalecerse para fin de año. Investigadores remarcan incertidumbre por la intensidad e impactos.

La posibilidad de que el fenómeno climático El Niño se instale durante 2026 es cada vez más firme. Así lo indica el segundo informe de seguimiento elaborado por investigadores de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) y de la Universidade Federal de Santa Maria, de Brasil, quienes advierten que el escenario climático se encuentra más consolidado que semanas atrás, aunque todavía persisten incertidumbres respecto de su intensidad y de los efectos concretos que podría generar en la provincia del Chaco.

El trabajo forma parte de una iniciativa conjunta orientada a la creación de un observatorio especializado para monitorear la evolución de El Niño y traducir la información científica en herramientas útiles para gobiernos locales, organismos de gestión y la comunidad en general. Según el documento, elaborado a mediados de junio, existe actualmente una probabilidad cercana al 90 por ciento de que se desarrolle una fase cálida del fenómeno El Niño durante el trimestre junio-julio-agosto, de acuerdo con los datos difundidos por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).

A nivel internacional, el escenario también muestra señales contundentes. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) elevó el pasado 11 de junio el nivel de vigilancia a “Aviso de El Niño”, confirmando que las condiciones asociadas al fenómeno ya están presentes y podrían intensificarse durante el verano 2026-2027.

Los especialistas remarcan que algunos modelos climáticos incluso contemplan la posibilidad que el evento alcance una intensidad fuerte o muy fuerte entre noviembre de 2026 y enero de 2027. Sin embargo, aclaran que una mayor intensidad no implica necesariamente que se produzcan impactos extremos en todas las regiones afectadas.

Más probabilidades, pero también incertidumbre

Uno de los principales mensajes del informe es evitar interpretaciones alarmistas. Los investigadores sostienen que, si bien el escenario actual es más consistente que el presentado en mayo, todavía no es posible anticipar con precisión cómo se distribuirán las lluvias ni cuáles serán los efectos específicos sobre el territorio chaqueño. “El Niño aumenta probabilidades, pero no determina automáticamente impactos”, remarcan los autores del documento, quienes recomiendan fortalecer las tareas de monitoreo y preparación sin generar escenarios de preocupación excesiva.

En ese sentido, destacan que las previsiones climáticas continúan siendo probabilísticas y que factores como la evolución de las temperaturas del océano Pacífico, la circulación atmosférica y la interacción con otros fenómenos climáticos seguirán influyendo en el comportamiento final del evento.

La mirada puesta en la Cuenca del Plata

Para el Chaco, los especialistas insisten en que el riesgo debe analizarse desde dos dimensiones complementarias. Por un lado, el comportamiento de las lluvias locales y regionales, que puede generar anegamientos urbanos, problemas en caminos rurales, afectación de cultivos y dificultades en la infraestructura. Por otro, la evolución de los grandes sistemas hídricos que integran la Cuenca del Plata, especialmente los ríos Paraná, Paraguay e Iguazú, cuyos caudales influyen directamente sobre la dinámica hídrica regional.

Como parte del análisis, los investigadores incorporaron proyecciones del sistema europeo Copernicus/GloFAS para la estación hidrométrica de Corrientes. Los modelos muestran una tendencia al aumento gradual de los caudales hacia fines de 2026, aunque los valores medios permanecerían por debajo de los niveles oficiales de alerta y evacuación.

No obstante, algunos escenarios considerados por los modelos alcanzan cotas superiores, motivo por el cual se recomienda mantener un seguimiento permanente de los niveles de los ríos durante los próximos meses.

Un escenario para seguir de cerca

Los investigadores concluyen que junio marca un punto de inflexión en la evolución de El Niño debido a que los modelos climáticos comienzan a mostrar una mayor capacidad predictiva respecto de los meses anteriores. Por ello, consideran que la estrategia adecuada para Chaco no pasa por generar alarma, sino por consolidar sistemas de monitoreo, preparación y respuesta anticipada que permitan actuar con rapidez si las condiciones meteorológicas e hidrológicas comienzan a deteriorarse.

En síntesis, el fenómeno El Niño 2026 se perfila cada vez con más claridad en el horizonte climático regional. Sin embargo, los especialistas insisten en que aún es prematuro hablar de escenarios extremos y que la mejor herramienta frente a la incertidumbre sigue siendo la prevención basada en información científica y actualizada.

Prepararse sin esperar la emergencia

El informe pone especial énfasis en la necesidad de aprovechar la actual ventana temporal para avanzar en medidas preventivas de bajo costo y alta utilidad, independientemente de que el escenario más severo llegue o no a concretarse.

Entre las acciones sugeridas figuran la limpieza de desagües y canales, la inspección de alcantarillas y puentes, la actualización de mapas de zonas críticas, la revisión de equipamiento para emergencias y la planificación de protocolos de comunicación y asistencia.

Asimismo, se recomienda a los municipios fortalecer la coordinación con organismos provinciales y nacionales, especialmente la Administración Provincial del Agua (APA), Defensa Civil, el Servicio Meteorológico Nacional y el Instituto Nacional del Agua.

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