La semana próxima, José Peña estará frente a frente con una de las principales imputadas por la desaparición de su hijo. También declarará María Luisa Noguera, la madre del niño. Qué expectativas tienen sobre el juicio y cómo conviven, dos años después, con la ausencia de Loan

Enviado especial a Corrientes.—Comenzó el juicio por la desaparición de Loan Peña y, para la semana que viene, se espera uno de los momentos de mayor tensión en el debate. Será cuando los padres del menor se sienten a declarar ante el Tribunal Oral de Corrientes y estén cara a cara con Laudelina Peña.
La mujer imputada en la causa es la hermana de José Peña y una de las personas señaladas por la fiscalía como partícipe de la sustracción y ocultamiento del niño. También se la acusa de entorpecer y desviar la investigación mediante distintas maniobras, entre ellas la aparición del botín que, según la acusación, fue plantado.
En diálogo con Infobae, María Belén Russo Cornara, quien representa a los Peña, aseguró que para el padre de Loan, Laudelina “ya no es parte de la familia”.
La próxima semana, una vez concluidas las cuestiones preliminares, las indagatorias y los planteos pendientes de las defensas, los padres de Loan darán testimonio frente a los magistrados Fermín Amado Ceroleni, Eduardo Ariel Belforte y Simón Pedro Bracco. “(José y María Luisa) declararán como víctimas y testigos. No darán un relato libre. Primero responderán nuestras preguntas, luego las de la fiscalía y finalmente las de las defensas”, explicó la abogada Russo Cornara a este medio.
“Serán los testimonios más importantes del juicio”, evaluó la letrada.“No puedo calcular cuánto tiempo llevarán porque no sé con qué planteos saldrán los defensores”, agregó. Además, anticipó que espera interrogatorios intensos por parte de las defensas. “La familia será revictimizada en esa situación. Va a ser un momento duro”, sostuvo.
El anhelo de la confesión
En declaraciones recientes a una emisora correntina, María Luisa Noguera expresó que su deseo es que durante el juicio “alguien se quiebre” y cuente qué ocurrió con su hijo.
Russo Cornara comparte esa expectativa: “Si alguno de los acusados habla y responde preguntas, puede aportar información nueva que hoy no tenemos. Y con eso se pueden hacer maravillas”, afirmó.
El proceso previo al juicio tampoco fue sencillo para los padres de Loan. La abogada que los representa recordó que durante la audiencia preliminar realizada en febrero, cuando se planteó que el debate oral recién comenzaría en octubre, María no pudo contener la angustia.
“Le agarró una impotencia total. Se largó a llorar en ese momento. Por suerte el juicio se adelantó”, contó.
Sin embargo, las primeras jornadas tampoco resultaron como esperaban. La suspensión de la audiencia prevista para este jueves y las discusiones procesales que dominaron el inicio del debate provocaron una nueva frustración. “Ellos estaban esperanzados de que por fin iban a empezar a tener respuestas. Pero llegaron el martes y el miércoles y fue decepción tras decepción. Nadie esperaba lo que pasó”, expresó la letrada.
Convivir con la ausencia
La desaparición de Loan modificó por completo la vida cotidiana de José, María y sus otros siete hijos. “Pasó a faltar un miembro de la familia. Tuvieron que aprender a convivir con esa ausencia y con la espera permanente de una respuesta”, explicó Russo Cornara.
Según contó, la ilusión de encontrar al niño con vida sigue siendo el principal sostén emocional del grupo familiar.
Los padres de Loan mantienen contacto permanente con los abogados a través de un grupo de WhatsApp y videollamadas periódicas, donde reciben información sobre el avance de la causa.
“Las conversaciones son muy amenas. Uno intenta explicar qué está pasando de la manera más delicada posible. Fue muy difícil de explicar el circo que se armó en la segunda jornada del juicio, más allá de que ellos lo estuvieran viendo (por la transmisión vía YouTube). Hubo que aclararles por qué no podíamos hacer más de lo que hicimos”, concluyó la abogada.
Sin vuelta atrás
La distancia entre José Peña y su hermana no surgió de un conflicto familiar previo, sino de lo ocurrido después de la desaparición de Loan. El contraste es elocuente: el 13 de junio de 2024 ambos compartieron el almuerzo en la casa de Catalina Peña, la abuela del niño, en el paraje El Algarrobal.
De hecho, algunas de las últimas imágenes conocidas de Loan fueron tomadas durante esa reunión familiar.
Dos años después, la escena es completamente distinta. José declarará ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes como víctima y padre del niño desaparecido. Laudelina, en cambio, está en el banquillo de los acusados.
La mujer enfrentará el debate oral acusada de haber participado en la sustracción y ocultamiento de su sobrino. Además, la fiscalía le atribuye distintas maniobras destinadas a desviar la investigación. Entre ellas, la aparición de un botín que supuestamente pertenecía a Loan en un lugar alejado de donde fue visto por última vez y la instalación de la hipótesis de que el niño había muerto tras ser atropellado por la camioneta de Carlos Pérez y Victoria Caillava.
Para José, esos episodios profundizaron una fractura que, según reconoció la propia representación de los Peña, hoy parece irreversible.
