Morosidad récord: 5,8 millones de personas acumulan deudas impagas y el índice llegó al 16,1%

El Gobierno atribuyó la crisis a quienes “llevan la tarjeta al límite” y no saben administrar sus ingresos, una explicación que responsabiliza a los deudores y omite la caída salarial, la pérdida de empleos y el encarecimiento del crédito.

La morosidad de las familias argentinas alcanzó niveles récord en mayo de 2026. Según un informe de la consultora Equilibra, el 16,1% de los créditos tomados por personas registró atrasos, mientras que 5,8 millones de habitantes acumularon incumplimientos superiores a los tres meses. Dicho de manera sencilla: casi tres de cada diez personas que tienen algún préstamo dejaron de pagar sus cuotas en tiempo y forma.

El deterioro fue vertiginoso. Si se considera todo el financiamiento privado, tanto de personas como de empresas, la mora pasó del 2% en noviembre de 2024 al 9,7% en mayo de 2026, es decir, casi se multiplicó por cinco en apenas un año y medio. Entre las personas, el incumplimiento llegó al 16,1%, frente al 3,5% de las empresas. Además, la cantidad de deudores con atrasos graves creció de 2,4 millones a 5,8 millones en menos de dos años.

La situación es todavía más crítica entre quienes no pueden acceder a un banco y deben recurrir a fintech, billeteras virtuales, casas de préstamos u otras entidades no financieras. De los 5,3 millones de argentinos que solamente se financian por esas vías, 2,9 millones tienen cuotas vencidas, más del 50%. En esas entidades, la mora alcanza el 30,3%, contra el 7,6% del sistema financiero tradicional. Entre los jóvenes de 18 a 29 años, casi el 40% está atrasado.

El crecimiento de las deudas está directamente relacionado con salarios que no alcanzan para cubrir alimentos, tarifas, alquileres, prepagas y otros gastos básicos. Muchas familias comenzaron a utilizar tarjetas y préstamos para completar ingresos cada vez más insuficientes, pero quedaron atrapadas por las tasas de interés que se dispararon durante 2025 y por costos financieros que, en algunos casos, superaron el 100% anual. Esto significa que una deuda puede crecer mucho más rápido que el sueldo de quien debe pagarla, incluso aunque realice pagos parciales todos los meses.

Frente a estos números, el vocero presidencial Adrián Ravier sostuvo que “las personas deben saber hasta dónde pueden tomar créditos” y que no se puede “llevar la tarjeta al límite y después quedar apretado”. La explicación oficial coloca la responsabilidad sobre los deudores y evita reconocer que millones de argentinos no se endeudaron para comprar bienes de lujo, sino para sostener gastos cotidianos. Mientras los salarios perdieron capacidad de compra y los intereses encarecieron las cuotas, el Gobierno eligió culpar a las familias antes que asumir el impacto de sus políticas económicas sobre los ingresos y el empleo.

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