La principal milicia proiraní de Irak rechazó el desarme y anunció que ampliará su arsenal

Kataib Hezbollah respondió así a los bombardeos conjuntos de Estados Unidos y Arabia Saudita de la semana pasada, que dejaron una veintena de muertos y ponen a prueba el plan de desarme del nuevo Gobierno iraquí

Kataib Hezbollah, la facción más poderosa entre las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) iraquíes, descartó este lunes entregar sus armas al Estado y anunció una expansión de su arsenal, en respuesta a los bombardeos que Estados Unidos y Arabia Saudita lanzaron la semana pasada contra posiciones de milicias afines a Irán en territorio iraquí.

El líder del grupo, Abu Hussein al Hamidawi, sostuvo en un comunicado que esos ataques han sentado “un peligroso precedente que presagia repercusiones que podrían dar paso a una nueva era” en Medio Oriente. “Esto exige nuestra adhesión al arma de la resistencia, nuestro compromiso inquebrantable con ella y el desarrollo y la expansión del arsenal”, afirmó el secretario general de la organización, designada como terrorista por Estados Unidos pese a estar integrada formalmente en las Fuerzas Armadas iraquíes.

Los bombardeos que motivaron la reacción de Kataib Hezbollah se ejecutaron el 28 de julio contra instalaciones logísticas y depósitos de armamento de milicias proiraníes en el este de Irak. Según informó el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), la operación conjunta con Arabia Saudita respondió a más de 30 ataques con drones registrados en 72 horas, atribuidos a grupos dirigidos por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica iraní. El balance preliminar dejó al menos 20 muertos y una treintena de heridos.

Horas antes de los ataques, el Ministerio de Defensa saudí había denunciado que sus defensas aéreas interceptaron varios drones dirigidos contra instalaciones petroleras en la provincia Oriental del reino. Su portavoz, el general Turki al Maliki, atribuyó los lanzamientos a milicias terroristas afines a Irán que operan desde suelo iraquí, en la misma línea de protestas formales que Riad había presentado meses antes ante el Gobierno de Bagdad por episodios similares.

Tanto las FMP como la Resistencia Islámica en Irak, la red de milicias proiraníes que integra a Kataib Hezbollah junto a Asaib Ahl al Haq y Harakat al Nujaba, negaron su participación en los ataques contra la infraestructura saudí y calificaron las acusaciones de Riad de fabricaciones. La organización paraguas sugirió que los responsables fueron los hutíes yemeníes, que días antes habían reivindicado ataques contra un petrolero saudí y anunciado un bloqueo del tráfico marítimo del reino hacia el estrecho de Bab el Mandeb.

La escalada se produce en un momento crítico para el Gobierno del primer ministro iraquí Ali al Zaidi, que asumió el cargo en mayo con el desarme de las milicias como uno de sus principales desafíos. Su Ejecutivo fijó el 30 de septiembre como plazo límite para que todas las facciones armadas entreguen sus armas al Estado, en línea con la presión ejercida por Washington, que ha designado a varios de estos grupos como organizaciones terroristas.

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