El presidente de la Administración Provincial del Agua (APA), Orlando Morán, analizó en Libertad el impacto en los municipios costeros, brindó recomendaciones para productores ribereños y llevó tranquilidad asegurando que la provincia cuenta con la infraestructura necesaria para afrontar la situación.

Orlando Moran, presidente de la Administración Provincial del Agua
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Ante el sostenido aumento en los caudales del río Paraná, la Administración Provincial del Agua (APA) ha declarado la alerta amarilla para la provincia del Chaco. De acuerdo con los informes hidrológicos, el hidrómetro de Barranqueras registró una marca de 4,50 metros, y las proyecciones indican que el nivel del agua podría alcanzar los 5,50 metros durante la primera quincena de octubre.
En diálogo con Radio Libertad, el ingeniero Orlando Morán, titular del organismo, explicó que la situación actual responde a fenómenos climáticos en la cuenca alta y que el río, simplemente, «empieza a ocupar lugares que le pertenecen, como sus terrazas de invasión».
Impacto en las zonas ribereñas y recomendaciones
El incremento del nivel fluvial ya está generando los primeros cortes en caminos vecinales y zonas rurales bajas. Morán precisó que en lugares estratégicos, como el camino a Soto y las conexiones terrestres de la Isla del Cerrito, el agua ya ha comenzado a invadir el terreno, una situación previsible cuando las mediciones superan los cuatro metros.
«A los productores les recomendamos que, si tienen vacas en esa zona, las vayan sacando», enfatizó el presidente de la APA. En este marco, el Comité de Emergencia provincial se encuentra trabajando de forma articulada con los intendentes de las zonas más vulnerables, incluyendo a José Luis García (Isla del Cerrito), Magda Ayala (Barranqueras), Víctor Rea (Puerto Vilelas) y las autoridades de Basail. El objetivo principal es notificar con 10 a 15 días de anticipación para que los pobladores puedan reubicar su ganado, asegurar el alimento o trasladarse a zonas más altas si fuera necesario.
Lejos de generar alarmismo, Morán buscó llevar calma a la población del Área Metropolitana del Gran Resistencia (AMGR). Al ser consultado sobre antecedentes de un fenómeno similar, el ingeniero remitió a la creciente registrada durante el fenómeno de El Niño en 1998.
«Quiero llevar tranquilidad. El área metropolitana y el este chaqueño están preparados para una situación de este tipo. Tenemos un equipo conformado, la provincia entera está armada para que cada uno haga el trabajo que tiene que hacer», aseguró. Además, destacó que el sistema de bombas y drenajes está siendo monitoreado exhaustivamente y pidió a la comunidad «informarse exclusivamente a través de medios oficiales» y del Servicio Meteorológico Nacional, evitando difundir datos no chequeados.
El agua como recurso y la situación de otros ríos
Uno de los momentos más destacados de la entrevista fue la reflexión del funcionario sobre la dualidad del fenómeno hídrico en la provincia. Mientras la zona este lidia con la creciente del Paraná, el interior productivo del Chaco —que cuenta con cerca de un millón de hectáreas sembradas de soja, trigo, girasol y alfalfa— sufre la escasez hídrica.
«El agua lo tenemos que ver como un recurso, no como un problema. Hay escasez de agua en el interior, y lograr el equilibrio en los canales es fundamental», reflexionó Morán, recordando la emergencia por sequía que atravesó la región recientemente.
Finalmente, el titular de la APA trajo un dato alentador respecto al comportamiento de las demás cuencas que rodean al Chaco: tanto el río Paraguay como el río Bermejo se mantienen en niveles bajos y normales para la época, lo que evita un aporte adicional de caudal al Paraná. Por su parte, el río Negro transcurre su cauce con normalidad y sus obras de control mantienen las compuertas abiertas, con estrictos manuales de operación listos para ejecutarse ante cualquier exceso de precipitaciones.
