Israel, ante un escenario de incertidumbre: Netanyahu resiste y la oposición no logra mayoría

El periodista Ariel Rubinsky analizó en Libertad el escenario político israelí tras las elecciones generales. Aunque los sectores opositores a Benjamín Netanyahu reúnen más escaños en el Parlamento, las diferencias internas y el peso de los partidos árabes complican la posibilidad de formar un gobierno estable.

Las elecciones generales en Israel dejaron un resultado que, lejos de despejar el panorama político, profundizó la incertidumbre. Si bien los sectores opositores al primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu , consiguieron reunir más escaños que su espacio, todavía no tienen asegurada la mayoría necesaria para formar gobierno. La principal dificultad está en las alianzas que deberían construir para alcanzar ese objetivo.

En diálogo con Libertad , el periodista residente en Israel Ariel Rubinsky explicó que el resultado electoral debe entenderse a partir del funcionamiento del sistema parlamentario y de las profundas diferencias que atraviesan a los bloques políticos. Según señaló, la oposición tiene una mayoría teórica, pero no constituye un espacio homogéneo y enfrenta un dilema decisivo: acordar con los partidos árabes israelíes o arriesgarse a nuevas elecciones .

Una mayoría parlamentaria que no garantiza un gobierno

El Parlamento israelí cuenta con 120 escaños , por lo que cualquier fuerza o alianza necesita al menos 61 bancas para formar gobierno. Como ningún partido suele alcanzar esa cifra por sí solo, la gobernabilidad depende de acuerdos entre distintos espacios políticos.

De acuerdo con el análisis de Rubinsky, los sectores opositores reúnen alrededor de 67 escaños , una cifra que les permitiría alcanzar la mayoría parlamentaria. Sin embargo, esa suma incluye a los partidos árabes israelíes, que consiguieron 19 bancas y cuyo apoyo genera resistencias dentro de otros sectores de la oposición.

El periodista destacó el crecimiento electoral de esas fuerzas, que pasaron de tener 10 escaños en el Parlamento saliente a 19 en la nueva composición. También vinculó ese avance con una mayor participación de la población árabe israelí en las urnas: según los datos que mencionó durante la entrevista, la concurrencia superó el 80%, frente a un promedio cercano al 60% en elecciones anteriores.

El problema, explicó, es que los partidos opositores de orientación sionista suman por sí mismos alrededor de 48 bancas. Para alcanzar la mayoría, necesitan el respaldo de los representantes árabes o de otros sectores políticos dispuestos a negociar.

El peso de los partidos árabes y las resistencias dentro de la oposición

La posibilidad de una alianza con los partidos árabes es uno de los principales puntos de tensión del escenario posterior a las elecciones. Rubinsky sostuvo que parte de esos espacios mantiene posiciones críticas sobre la identidad y las políticas del Estado israelí, y cuestionó declaraciones de algunos de sus representantes en relación con Hamás y los ataques terroristas.

Esos antecedentes, señaló, son utilizados por los sectores de derecha para cuestionar la legitimidad de un eventual acuerdo. Sin embargo, el periodista también advirtió que las acusaciones de fraude electoral e intervención extranjera que circulan contra los partidos árabes no cuentan, según indicó, con pruebas que las respalden .

Rubinsky diferenció las posiciones de los distintos representantes y recordó que no todos sostienen las mismas posturas. En ese sentido, planteó que el debate no se limita a la aritmética parlamentaria, sino que también involucra prejuicios, disputas ideológicas y la posibilidad de que una coalición sea cuestionada por el solo hecho de incluir a partidos árabes.

Como antecedente, mencionó el gobierno de cambio que funcionó entre 2021 y 2022, cuando partidos sionistas de la oposición formaron una alianza con una fuerza árabe para alcanzar la mayoría. Según su evaluación, aquella experiencia demostró que el acuerdo era posible, aunque también expuso su fragilidad ante las críticas internas.

Las tres alternativas que enfrenta la oposición

Con este panorama, la oposición debe evaluar distintas estrategias para intentar desplazar a Netanyahu del poder. La primera es concretar un acuerdo con los partidos árabes, una alternativa que permitiría alcanzar los escaños necesarios, pero que podría derivar en un gobierno sometido a fuertes presiones políticas.

La segunda posibilidad sería conformar un gobierno de unidad nacional con Netanyahu. Sin embargo, Rubinsky consideró que esa opción genera desconfianza entre los opositores, que temen que el primer ministro termine imponiendo nuevamente su liderazgo dentro de una eventual coalición.

La tercera alternativa es convocar a nuevas elecciones. El periodista advirtió que ese escenario no está descartado y recordó que Israel ya atravesó una sucesión de comicios en 2019 y 2020, en medio de dificultades similares para construir una mayoría estable.

» Hay muchas posibilidades de que haya nuevas elecciones «, resumió Rubinsky. A su entender, Netanyahu puede beneficiarse de las divisiones de sus adversarios y esperar que la oposición no consiga resolver sus diferencias.

La posibilidad de limitar los mandatos de Netanyahu

Además de las negociaciones para formar gobierno, la oposición evalúa impulsar cambios institucionales que limiten la permanencia del primer ministro en el poder. Rubinsky explicó que Israel no cuenta con una Constitución única y que su marco institucional se apoya, en parte, en un conjunto de leyes básicas.

En ese contexto, señaló que actualmente no existe un límite general de mandatos que impida a una persona volver a presentarse como primer ministro. Netanyahu ocupa el cargo desde 2009, con interrupciones, y los sectores opositores buscan establecer restricciones que podrían afectar sus posibilidades de competir en futuras elecciones.

Una de las iniciativas mencionadas durante la entrevista apunta a limitar los mandatos a dos períodos. Sin embargo, la posibilidad de avanzar con esa reforma dependerá de la capacidad de la oposición para aprovechar su representación parlamentaria y construir acuerdos.

Rubinsky también advirtió sobre las campañas de deslegitimación dirigidas contra los partidos árabes, en un contexto en el que las tensiones vinculadas con Hamás y la seguridad de Israel tienen un peso central en el debate público.

El desenlace dependerá, en definitiva, de si los adversarios de Netanyahu consiguen superar sus diferencias y establecer una alianza duradera. La oposición tiene más escaños, pero todavía debe demostrar que puede convertir esa ventaja electoral en una mayoría de gobierno. Mientras tanto, Netanyahu apuesta a que sus rivales no logren ponerse de acuerdo.

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