Los candidatos presidenciales debatieron sobre economía, seguridad, gasto público y corrupción.

La disputa electoral llega a su instancia decisiva con un empate técnico en las encuestas. Según el último relevamiento de Datafolha publicado antes del debate, ambos candidatos registraban el 50% de los votos válidos.
ECONOMÍA, SEGURIDAD Y FUERTES CRUCES PERSONALES
Durante el debate, Bolsonaro responsabilizó al Gobierno de Lula por el crecimiento del crimen organizado, el endeudamiento de las familias y el aumento del costo de vida. También cuestionó la carga impositiva y sostuvo que el país necesita un cambio en la administración económica.
Por su parte, Lula defendió los resultados de su gestión y destacó el crecimiento económico y la recuperación de los salarios. Además, cuestionó la experiencia de su adversario para conducir el país.
Uno de los momentos de mayor tensión ocurrió cuando Bolsonaro hizo referencia al dedo que Lula perdió durante un accidente laboral, lo que provocó una dura respuesta del mandatario.
«No voy a permitir que un miliciano me llame ‘nueve dedos’«, expresó Lula, en referencia a los señalamientos sobre presuntos vínculos de su adversario con grupos paramilitares de Río de Janeiro.
Tras el intercambio, Bolsonaro pidió disculpas, aunque volvió a cuestionar al presidente por la situación de inseguridad que atraviesa Brasil.
JAVIER MILEI Y LA MOTOSIERRA, PRESENTES EN EL DEBATE
El presidente argentino, Javier Milei, también fue mencionado durante el enfrentamiento televisivo, cuando Lula le preguntó a Bolsonaro por su propuesta de aplicar una política de recortes del gasto público similar a la impulsada en Argentina.
El senador defendió esa posibilidad y aseguró que sería necesario adoptar medidas de ajuste para enfrentar la situación económica brasileña.
«Tendré el mismo trabajo aquí porque estás dejando el país quebrado», sostuvo Bolsonaro al comparar su propuesta con las políticas del mandatario argentino.
Lula, en cambio, cuestionó ese modelo económico y advirtió sobre las consecuencias que, según su postura, podrían tener los recortes sobre la población.
LAS ENCUESTAS MUESTRAN UN EMPATE TÉCNICO
El último relevamiento de Datafolha, realizado entre el 20 y el 22 de octubre, registró un empate del 50% para cada candidato al considerar únicamente los votos válidos.
Sin excluir los votos en blanco, nulos e indecisos, Bolsonaro obtuvo el 47% de intención de voto y Lula el 46%. La diferencia se encuentra dentro del margen de error de dos puntos porcentuales.
El estudio se realizó mediante 2.520 entrevistas presenciales en 154 municipios brasileños.
Los resultados reflejan un escenario electoral ajustado, en el que ninguno de los candidatos logró establecer una ventaja estadísticamente significativa en ese sondeo.
DENUNCIAS CRUZADAS POR EL USO DE REDES SOCIALES
La campaña también estuvo atravesada por disputas judiciales relacionadas con el funcionamiento de las plataformas digitales y su influencia en la difusión de contenidos políticos.
El equipo de Lula acusó a Meta de una presunta interferencia electoral favorable a Bolsonaro mediante mecanismos de distribución de publicaciones y publicidad.
La empresa rechazó haber favorecido deliberadamente a alguno de los candidatos, aunque reconoció que determinados anuncios de la campaña del presidente fueron desactivados por errores técnicos.
En ese contexto, un tribunal electoral solicitó explicaciones a Meta y a la red social X sobre sus criterios de distribución de contenido político y la utilización de inteligencia artificial.
Por su parte, la campaña de Bolsonaro acusó al equipo de Lula de utilizar recursos públicos y estructuras digitales para influir en el proceso electora
