Verano sin dolor
Claves para que ir a la pileta o el río no termine en una otitis
Con las altas temperaturas en la capital chaqueña, el agua es el refugio favorito. Pero cuidado: la humedad y el calor son el combo perfecto para las infecciones de oído. Te contamos cómo prevenirlas y disfrutar a pleno.

¿Cómo saber si tengo otitis?
El síntoma principal es el dolor, que suele aumentar si te presionas la “oreja” o si tironeas un poquito del lóbulo. También podés sentir el oído tapado, notar una leve secreción o incluso tener un poco de fiebre en casos más severos.
Guía rápida para evitarla
Para que el agua siga siendo solo diversión, seguí estos consejos básicos:
· Secado clave: Al salir del agua, incliná la cabeza hacia los lados para que el agua escurra. Usá la punta de una toalla limpia para secar solo la parte externa.
· Adiós a los hisopos: ¡Regla de oro! No introduzcas nada en el oído. Los hisopos (o clips, o llaves) pueden lastimar la piel y empujar la cera hacia adentro, favoreciendo la infección.
· El truco del secador: Si sentís que todavía tenés agua, podés usar un secador de pelo en la temperatura más baja y a unos 30 cm de distancia para ayudar a evaporar la humedad.
· Tapones a medida: Si sos propenso a las infecciones, el uso de tapones de silicona o gorros de natación que cubran las orejas es una gran barrera protectora.
· Ojo con el agua: Evitá bañarte en espejos de agua que no parezcan limpios o estancados, ya que la carga de bacterias es mucho mayor.

¿Qué hacer si aparece el dolor?
Lo más importante: no te automediques. Evitá las gotas caseras (como el alcohol o el aceite) sin consulta previa, ya que si tenés el tímpano perforado podrías complicar el cuadro.
Ante la primera molestia persistente, lo ideal es acudir al centro de salud más cercano o consultar con un otorrinolaringólogo. Un tratamiento a tiempo con gotas recetadas suele solucionar el problema en pocos días, permitiéndote volver al agua lo antes posible.
