Mientras sostiene su política de recorte del gasto público, el gobierno de Javier Milei incrementó de manera significativa el presupuesto destinado a viajes oficiales y viáticos durante el último año.

Según datos oficiales, las partidas para estos rubros prácticamente se duplicaron en 2026 en comparación con el año anterior, en un contexto marcado por el ajuste en distintas áreas del Estado. El aumento responde, en parte, a una mayor actividad internacional del Presidente y su gabinete.
Desde el Ejecutivo sostienen que el incremento está vinculado a una estrategia de inserción global, con el objetivo de fortalecer relaciones políticas y atraer inversiones. En esa línea, remarcan que la agenda internacional se intensificó como parte del posicionamiento del país en el exterior.
Sin embargo, la decisión generó cuestionamientos desde sectores opositores, que advierten una contradicción entre el discurso de austeridad y el aumento en gastos vinculados a viajes oficiales. También señalan la falta de claridad en algunos movimientos, como los traslados al exterior de funcionarios.
Las críticas se potencian en un escenario de recortes en áreas sensibles como universidades, salud y programas sociales, además de la caída del poder adquisitivo y la reducción del empleo público.
El incremento en estos gastos vuelve a poner en debate las prioridades del Gobierno y el equilibrio entre ajuste fiscal y funcionamiento del Estado.
