Ofrece cortes parrilleros como costillar, vacío y entraña. El animal se adapta bien a la estepa patagónica. El kilo: $7.500.

Todo bicho que camina va a parar al asador. Esa es una máxima del campo argentino, y en esta ocasión se aplica a la perfección.
Es que el productor chubutense Julio Cittadini cría burros en esa provincia para comercializar su carne. El choque cultural que esto puede significar para un porteño o alguien al norte del río Colorado puede ser de consideración, pero es una cuestión de generar un cambio en las costumbres que en el sur ya lo tienen más incorporado con el consumo de carnes alternativas.
La Patagonia, sobre todo la estepa, suele ser un territorio esquivo para el vacuno, cuestión por la cual históricamente fue la ganadería ovina la que predominó. Pero, de un tiempo a esta parte, esta actividad también fue decreciendo y es por eso que el burro se convirtió en una opción. “En la mayoría de esos campos que se cierran a la producción ovina no es posible la explotación vacuna porque los campos no son aptos para eso. Y ahí es donde surgió el burro como una alternativa por su carácter aguerrido para mantenerse en la estepa patagónica”, explicó Cittadini a Infobae.
Según explicó el ganadero, este animal ofrece casi los mismos cortes que el vacuno, sobre todo los parrilleros como el asado, vacío, entraña y lomo. Pero otro punto fuerte es su precio: el promedio es de $7.500 por kilo, un valor que no solo es muchísimo más barato que la carne bovina, sino que también se ubica por debajo de la de cerdo.
Es por eso que la semana pasada hicieron una prueba en dicha provincia en la cual se ofrecieron a la venta cortes de burro. “Lo que se puso al público, que nosotros calculábamos que podía durar para una semana, se fue en un día, en un día y medio no quedó nada”.
Ahora, el plan es extender esta producción y sistematizar la faena, una cuestión que debe superar varios pasos burocráticos y bromatológicos. No obstante, Cittadini confía en que esta carne va a poder penetrar en el consumo argentino: “Más allá de la figura del asado, la figura del burro como alimento me parece que al argentino es una barrera que tiene que levantar. En la ruralidad patagónica es común comer carnes no tradicionales”.
Y a esto agregó: “Italia y Francia la consumen y ni hablar de los chinos. Los chinos tienen frigoríficos especializados y comercializan grandes cantidades. Seguramente en poco tiempo se va a normalizar y será un consumo —no para todo el mundo—, pero habrá mucha gente que lo va a consumir”.
