La Argentina refinanciada: cuando hasta los bancos empiezan a rescatar deudores

La morosidad ya dejó de ser un dato técnico para transformarse en una señal política, económica y social. Y quizás la prueba más clara de eso sea una mientras desde el Gobierno nacional aseguraban que el problema “se resolvería solo”, ahora es el propio Banco Nación —la mayor entidad pública del país— el que sale a lanzar un plan de rescate para endeudados.

La situación ya había empezado a mostrar señales en distintas provincias. En Chaco, por ejemplo, el gobierno de Leandro Zdero lanzó hace más de seis meses un esquema de rescate financiero a través del Nuevo Banco del Chaco destinado principalmente a empleados públicos estatales endeudados. La herramienta busca aliviar consumos, refinanciar pasivos y contener una mora creciente dentro del sector estatal.

Incluso en Corrientes, Noticiero 9 denunció el frágil momento del Banco estatal provincial debido a la alta morosidad, aunque allí también hubo impericia gerencial. Lo cierto es que lleno de tensiones internas el sistema financiero todo el incremento de la morosidad y el deterioro del cobro de créditos. 

La decisión marca un cambio de clima. Porque cuando la banca estatal empieza a ofrecer consolidación de deuda, refinanciación de tarjetas y auxilio financiero incluso para clientes que deben plata en otras entidades, el mensaje implícito es el sistema empezó a sentir el impacto real del sobreendeudamiento.

Los números ya no permiten esconder demasiado. Según el último informe del Banco Central, la morosidad total del sistema financiero llegó al 7%, mientras que entre las familias escaló al 11,5%. En términos concretos, significa que millones de argentinos dejaron de poder sostener cuotas, préstamos personales o tarjetas de crédito.

El problema más delicado aparece en el universo fintech. Allí la mora ya ronda el 30%, impulsada por préstamos rápidos, tasas mucho más altas y créditos otorgados muchas veces a personas que ya venían financieramente asfixiadas.

La paradoja argentina vuelve a quedar mientras el discurso oficial celebra equilibrio fiscal, desaceleración inflacionaria y orden macroeconómico, los bancos empiezan a competir para ver quién rescata primero a los endeudados.

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