La crisis de la construcción golpea con fuerza al Chaco y expone uno de los impactos más profundos del ajuste impulsado por el presidente Javier Milei. Con más de 10 mil puestos de trabajo perdidos en la provincia, más de 7 mil viviendas paralizadas y alrededor de 200 empresas prácticamente sin actividad, el sector atraviesa un escenario que empresarios califican como crítico y sin señales de recuperación.

El referente del Centro de Empresas Constructoras, Mateo Alemán, advirtió que la paralización de la obra pública y la falta de políticas de reactivación están provocando un efecto devastador sobre toda la economía provincial.
“Somos quienes más hemos sufrido el achicamiento y la paralización económica”, sostuvo al describir la situación que atraviesa el sector.
Más de 130 mil empleos perdidos en el país
Según detalló Alemán, la construcción ya perdió entre 120 mil y 130 mil puestos laborales a nivel nacional desde que comenzó el proceso de ajuste sobre la inversión pública. La cifra coincide con distintos informes empresariales y sindicales que advierten sobre el derrumbe del empleo formal en el sector tras la decisión del Gobierno nacional de frenar gran parte de la obra pública.
Desde distintos espacios vinculados a la construcción también alertaron que se destruyeron más de 91 mil empleos formales desde la llegada de Milei al poder, con especial impacto en los programas de vivienda social.
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En el Chaco, el panorama es aún más delicado. Alemán aseguró que actualmente quedan menos de 3 mil trabajadores activos en una actividad que llegó a sostener cerca de 15 mil empleos directos.
“Cuando hablamos de un trabajador estamos hablando de una familia, de consumo, de profesionales y de toda una cadena económica que depende de la construcción”, remarcó.
Obras paralizadas y empresas al límite
Uno de los datos más alarmantes expuestos por el empresario es la paralización de más de 7 mil viviendas en la provincia, una situación que afecta directamente a miles de familias que esperaban acceder a una solución habitacional.
A esto se suma la crisis de alrededor de 200 empresas constructoras que hoy no generan empleo y sobreviven con niveles mínimos de actividad.
“Las empresas están trabajando a menos del 10% de su capacidad útil”, señaló.
La situación aparece directamente vinculada a la decisión del Gobierno nacional de suspender gran parte de las obras financiadas por el Estado, una política que desde la Cámara Argentina de la Construcción ya había sido cuestionada al advertir la paralización de miles de proyectos en todo el país y la pérdida masiva de puestos laborales.
Críticas al ajuste y al retiro del Estado
Alemán también cuestionó el discurso oficial que plantea que el sector privado puede reemplazar completamente la inversión estatal.
Según explicó, en cualquier economía desarrollada la infraestructura pública sigue siendo el principal motor de la construcción.
“Hospitales, escuelas, jardines, pavimento, cloacas y sistemas pluviales representan entre el 80 y el 85% del movimiento de la construcción. El sector privado representa apenas entre el 10 y el 15%”, afirmó.
En ese contexto, sostuvo que el retiro del Estado generó un efecto dominó que terminó golpeando también a los emprendimientos privados.
“Se retiró lo grande y evidentemente lo chico también está sufriendo una retracción”, advirtió.
“La falta de diálogo es la mayor preocupación”
Más allá de los números, el empresario apuntó contra la falta de canales de diálogo tanto con el Gobierno nacional como con la administración provincial.
Aseguró que las principales entidades que representan al sector no fueron convocadas para discutir alternativas frente a la crisis y denunció una ausencia total de mesas de trabajo.
“La falta de diálogo es hoy la mayor preocupación”, sostuvo.
Además, cuestionó que las decisiones se tomen sin escuchar a empresarios, sindicatos y colegios profesionales en un contexto donde miles de trabajadores siguen perdiendo sus fuentes laborales.
Mientras el Gobierno nacional sostiene el objetivo del déficit cero y la reducción del gasto público como eje central de su política económica, en la construcción chaqueña las consecuencias ya se reflejan en cifras concretas: miles de empleos destruidos, viviendas inconclusas, empresas paralizadas y un sector que continúa esperando señales de recuperación.
