poco más de dos meses del inicio del debate, esta semana comenzarán a declarar personas que tuvieron contacto cotidiano con el ex futbolista durante su internación domiciliaria en la casa del barrio San Andrés, en Tigre.

l neurocirujano y ex médico de cabecera de Diego Armando Maradona, Leopoldo Luque, declarará este martes por novena vez en eljuicio por la muerte del astro argentino.
Fuentes del caso informaron que el acusado prestaría testimonio al principio de la vigesimoprimera audiencia del segundo debate oral y público, con el objetivo de contextualizar diversos audios expuestos durante las últimas jornadas.
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Además, los fiscales adjuntos de San Isidro, Cosme Iribarren y Patricio Ferrari, citaron a otros testigos: se trata de Juan Carlos Soto y Sergio Zoppi, dos vigilantes que se encontraban en la garita de la entrada del country San Andrés, en el partido bonaerense de Tigre, donde el célebre futbolista cumplía la internación domiciliaria.

El tercero será Maximiliano Trimarchi, un ex asistente y allegado al abogado Matías Morla, quien concurrió el 25 de noviembre de 2020 (día del fallecimiento) al barrio privado de Benavídez.
Los otros seis sindicados por el supuesto homicidio simple con dolo eventual de Maradona son la psiquiatra Agustina Cosachov; el médico clínico Pedro Di Spagna; el enfermero Ricardo Almirón; el coordinador del equipo de enfermería, Mariano Perroni; y la jefa de cuidados domiciliarios de Swiss Medical, Nancy Edith Forlini.
En tanto, la enfermera Dahiana Gisela Madrid afrontará un juicio por jurados populares, proceso que continúa demorado por un planteo de recusación contra la jueza María Coelho.
La emoción de Dalma al brindar detalles del día de la muerte de Diego
Días atrás, Dalma Maradona brindó un extenso testimonio ante el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 7 de San Isidro, donde cuestionó duramente el accionar del equipo médico que atendió a su padre y aseguró que la familia nunca recibió información clara sobre los riesgos de la internación domiciliaria en la que el exfutbolista pasó sus últimos días.
Durante su declaración, la hija mayor de Diego sostuvo que ni ella ni sus familiares fueron debidamente informados sobre las implicancias del tratamiento que se implementó tras la operación por el hematoma subdural realizada a comienzos de noviembre de 2020.
“Nadie nos explicó nada y nadie le dijo a mi papá que estaba atravesando una internación domiciliaria”, afirmó Dalma frente a los jueces. Según relató, las decisiones médicas quedaron en manos de los profesionales que seguían la evolución del excapitán de la Selección Argentina.
La testigo también señaló como responsables del cuidado de la salud de Maradona al neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz. Para la querella, los tres tuvieron un rol central en la estrategia médica adoptada tras la intervención quirúrgica.
Dalma recordó el día de la muerte de Diego
Uno de los momentos más emotivos de la audiencia ocurrió cuando Dalma recordó el día de la muerte de su padre, el 25 de noviembre de 2020. Entre lágrimas, describió el estado en que encontró el cuerpo de Maradona en la vivienda del country San Andrés, en Tigre.
“Me acerqué, le agarré las manos y estaba muy hinchado”, expresó. Según su relato, al ingresar a la habitación no había personal médico presente y posteriormente ingresó su hermana Gianinna.
Otro de los puntos que generó impacto fue su referencia a la falta de asistencia médica permanente en la casa donde Diego cumplía la internación domiciliaria. Dalma aseguró que nunca hubo una ambulancia apostada en el lugar, a pesar de las necesidades de atención que requería el paciente.
En ese contexto, recordó una conversación con Nancy Forlini, coordinadora de cuidados domiciliarios de Swiss Medical, quien le habría advertido sobre una comida que había consumido Maradona y le sugirió solicitar una ambulancia. “Nos preguntaban a nosotras como si fuéramos médicas”, cuestionó.
La hija del ídolo también relató un intercambio que mantuvo con Leopoldo Luque antes del fallecimiento. Según contó, llegó a pedirle que se apartara del tratamiento si consideraba que no podía afrontar la responsabilidad. “Le pedí que, si no estaba a la altura, se corriera”, recordó. De acuerdo con su versión, el neurocirujano respondió: “Yo estoy a la altura, yo puedo, yo sigo”.
