Un joven chaqueño dijo que trabajaba en un proyecto de cannabis medicinal en Castelli. El fiscal consideró verosímil su relato, retiró la acusación y el tribunal lo absolvió.

La causa comenzó con una denuncia enviada por correo electrónico a la División Antidrogas de Gendarmería Nacional. Allí se señalaba que F.E.G. , vecino de Juan José Castelli, se dedicaría a la comercialización de estupefacientes y tendría una plantación de marihuana en su domicilio.
A partir de esa presentación, se realizaron tareas investigativas y el 13 de marzo de 2024 se concretó un allanamiento en una vivienda ubicada sobre calle España al 61, en Castelli. Según el fallo del Tribunal Oral Federal de Resistencia , en el lugar se secuestraron 329 plantines, 223 plantas desarrolladas de cannabis, ramas secas, 4 aceites, 8 cremas de cannabis, un teléfono iPhone, dos chips y $461.000 . La prueba de campo arrojó resultado positivo para marihuana, con un peso total de 2.078 gramos .
Con esos elementos, F.E.G. llegó a juicio acusado por siembra o cultivo de material estupefaciente y tenencia de estupefacientes con fines de comercialización , delitos previstos en la Ley 23.737.
“Yo hacía fitogenética”: la versión que cambió el rumbo del juicio
Durante el debate, F.E.G. declaró y dio una explicación que terminó siendo central para el desenlace del caso. Sostuvo que no se trataba de una plantación clandestina destinada a la venta de droga, sino de un proyecto vinculado al cannabis medicinal y al desarrollo genético de semillas.
Según su relato, en 2024 se contactó por Instagram con J.C.I. , a quien definió como una persona vinculada al cultivo legal. Dijo que ambos pactaron una reunión, que se firmó un contrato con su madre, porque el predio era de ella, y que incluso se contrataron empleados.
F.E.G. afirmó que Ingaramo viajó a Castelli, se presentó con documentación y hasta habló públicamente de la legalidad del proyecto. Ante el tribunal, insistió: “Yo hacía fitogenética” , y explicó que su tarea era adaptar semillas al suelo chaqueño. También dijo que Gendarmería llegó el día en que debía realizarse la primera cosecha.
El acusado aseguró que tenía permisos vinculados al INASE , que presentó documentación y que nunca tuvo intención de cometer un delito. En una de las frases más fuertes de su declaración, sostuvo que “era solo empleado” y negó haber recibido órdenes para vender marihuana. También dijo que las cremas y aceites habían sido enviados desde Buenos Aires.

El testigo que respaldó parte de la historia
La declaración de J.C.I. también fue relevante. El testigo afirmó que en diciembre de 2023 viajó a Castelli con permisos como productor de cannabis medicinal en La Plata, con la intención de realizar una investigación de fitomejoramiento .
Reconoció que llevó plantas con la expectativa de desarrollar genética, aunque explicó que el predio terminó siendo la casa de la madre de Groh y que el emprendimiento no prosperó por falta de condiciones adecuadas.
Ingaramo también declaró que el objetivo del proyecto era desarrollar genética de calidad y no vender estupefacientes. Además, admitió que Groh estaba encargado del cuidado del cultivo y que había dejado en la vivienda algunos aceites y cremas de cannabis.
La Fiscalía retiró la acusación: “Existe la duda razonable”
El punto de quiebre llegó en los alegatos. El fiscal repasó la prueba y reconoció que el secuestro de plantas, aceites, cremas, dinero y teléfono era un dato objetivo. Sin embargo, consideró que los dichos de F.E.G. eran verosímiles y estaban respaldados por elementos concretos.
La Fiscalía sostuvo que la denuncia original, que pretendía vincular a F.E.G. con la venta de estupefacientes, resultó contradictoria y sin corroboración suficiente . También marcó una crítica fuerte a la investigación: señaló que se habría limitado a reproducir la denuncia y a vincular al acusado por sus antecedentes, sin profundizar en la verificación de la actividad que decía realizar ni en la normativa vigente.
En ese contexto, el Ministerio Público Fiscal concluyó que la prueba no alcanzaba para destruir la presunción de inocencia. Por eso pidió la absolución por el beneficio de la duda .
El Tribunal: no se probó venta ni intención ilícita
El juez de Cámara Juan Manuel Iglesias , constituido en Sala Unipersonal, hizo lugar al retiro de la acusación y absolvió a F.E.G..
En el fallo, el tribunal tuvo por probado que en el domicilio había plantas, plantines, derivados de cannabis, dinero y un teléfono. Pero remarcó que eso no bastaba para condenar. La cuestión central era determinar si existía prueba suficiente de que Groh cultivaba con fines ilícitos o vendía estupefacientes.
La sentencia fue clara: no se acreditó la comercialización y tampoco se reunieron elementos suficientes para demostrar el dolo, es decir, la voluntad consciente de realizar una conducta prohibida. Para el juez, Groh pudo haber entendido razonablemente que su actividad estaba habilitada por la relación contractual, los permisos y la intervención de una persona registrada para ese tipo de actividad.
Por eso, el Tribunal Oral Federal resolvió absolver de culpa y cargo a F.E.G. por los delitos de siembra o cultivo de material estupefaciente y tenencia de estupefacientes con fines de comercialización.
Qué pasará con lo secuestrado
El fallo también ordenó la destrucción de las especies vegetales y muestras reservadas, conforme a la Ley 23.737.
En cuanto al dinero y al teléfono celular secuestrados, el tribunal dispuso que sean restituidos una vez que la sentencia quede firme. Además, respecto de la denuncia realizada por Groh sobre una supuesta faltante de dinero durante el procedimiento, el juez resolvió poner las actuaciones a disposición del Ministerio Público Fiscal para que evalúe si corresponde avanzar.
La sentencia lleva el número 77/2026 y fue dictada por el Tribunal Oral Federal de Resistencia en la causa “Groh Facundo Exequiel s/infracción Ley 23.737”.
