
El ministro Luis Caputo dijo que con el nuevo esquema se busca corregir el desbalance entre el ahorro acumulado en los bancos y la oferta de financiamiento privado.
El Poder Ejecutivo oficializó la flexibilización del acceso al financiamiento bancario en moneda extranjera para personas jurídicas que no pertenecen al sector exportador, mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia 736/2026, publicado en el Boletín Oficial.
El nuevo DNU modifica el artículo 23 del Decreto 905/2002, que restringía de forma estricta la concesión de préstamos en divisa estadounidense únicamente a prestatarios con ingresos directos o indirectos derivados del comercio exterior, excluyendo de manera taxativa a personas humanas.
Se trata de una medida orientada a volcar la liquidez en dólares del sistema financiero hacia la inversión productiva y dinamizar la actividad económica que se encuentra prácticamente estancada en cuanto al mercado interno.
De manera que, a partir del nuevo marco regulatorio, las entidades bancarias podrán utilizar hasta un tope del 15% del total de sus depósitos en dólares para otorgar financiamiento a empresas radicadas en el país, incluidas aquellas orientadas al mercado interno cuyos flujos de ingresos están denominados en pesos.

Dentro de estas directrices técnicas, la autoridad monetaria determinó que las operaciones contemplarán una exigencia de capital mínimo equivalente al 125% en comparación con créditos estándar, computarán a razón de 1,25 veces para los límites de concentración y exposición crediticia, y obligarán a los bancos a evaluar la solvencia de las firmas frente a distintos escenarios de volatilidad en el tipo de cambio.
Según declaraciones del ministro Luis Caputo, con el nuevo esquema se busca corregir el desbalance entre el ahorro acumulado en los bancos y la oferta de financiamiento privado. “Va a bajar las tasas, va a generar empleo y va a ayudar a reactivar la economía”, señaló el titular del Palacio de Hacienda.
Desde el Ministerio de Economía proyectan que con esta disposición se va a movilizar un volumen crediticio adicional de entre US$6.000 y US$10.000 millones para atender una potencial demanda de sectores industriales y comerciales.
