El río mide 7,23 metros en Barranqueras y permanece por encima del nivel de evacuación. La preocupación está puesta en las lluvias previstas en las altas cuencas de Brasil.
La emergencia hídrica continúa en Chaco, donde la crecida del río Paraná mantiene en alerta a las localidades ribereñas y obliga a sostener los operativos de asistencia, prevención y monitoreo. Aunque el nivel del agua comenzó a mostrar un leve descenso después de alcanzar sus marcas máximas recientes, la situación sigue siendo delicada y su evolución dependerá, en buena medida, de las próximas precipitaciones y de los aportes que lleguen desde aguas arriba.

De acuerdo con el reporte de los municipios correspondiente al domingo 25 de octubre, hay 1.448 personas fuera de sus hogares. Dentro de ese total se encuentran 578 personas que se autoevacuaron, correspondientes, mientras que el resto debió dejar sus viviendas en el marco de la emergencia.
El escenario mantiene en alerta a los municipios de la costa chaqueña, con sectores anegados, caminos interrumpidos y dificultades para acceder a algunas comunidades. La prioridad continúa siendo la atención de las familias afectadas y el seguimiento de las zonas más expuestas al avance del agua.
El Paraná bajó, pero continúa por encima del nivel de evacuación
El último registro informado para el puerto de Barranqueras ubicó al río Paraná en 7,23 metros, con una tendencia estable al momento de la medición. Si bien el nivel se encuentra por debajo del máximo reciente de 7,30 metros registrado el 23 de octubre, todavía supera en 73 centímetros la marca de evacuación, establecida en 6,50 metros.
La diferencia es importante para dimensionar la situación: una disminución de algunos centímetros no significa que el riesgo haya desaparecido. Con el cauce todavía por encima de los niveles de evacuación, las zonas bajas y los sectores sin protección suficiente continúan expuestos.
En tanto, el río Paraguay registró una altura de 7,96 metros en Isla del Cerrito, también estable, según el reporte hidrométrico del domingo. La evolución de ambos cursos de agua mantiene bajo vigilancia a las comunidades ribereñas, especialmente aquellas cuyos accesos dependen de caminos que pueden quedar cubiertos por la creciente.
El Instituto Nacional del Agua (INA) mantiene el seguimiento de la cuenca y publica actualizaciones hidrométricas y pronósticos para evaluar la evolución de los niveles. Sus estimaciones pueden modificarse a partir de las nuevas lluvias y de los caudales que ingresen desde las cuencas superiores.

La preocupación está puesta en las lluvias en Brasil
Uno de los factores que genera mayor preocupación es la continuidad de las precipitaciones en el sur de Brasil, particularmente en las áreas de aporte de los ríos Iguazú y Paraná. El agua que se acumula en esas regiones puede trasladarse aguas abajo y llegar al tramo que atraviesa Chaco cuando el nivel todavía permanece elevado.

