Pedro Cacivio, perito informático, analizó la campaña de desinformación contra la Argentina y explicó cómo los algoritmos muestran contenidos similares hasta encerrar al usuario en una burbuja digital.

La campaña de odio y desinformación contra la Argentina que se expandió durante el Mundial 2026 volvió a poner bajo la lupa el funcionamiento de las redes sociales y la facilidad con la que una versión falsa puede transformarse en una supuesta verdad. Publicaciones sin pruebas, teorías conspirativas y acusaciones repetidas por miles de cuentas encontraron en los algoritmos un terreno favorable para multiplicarse y alcanzar a millones de usuarios.
Pedro Cacivio, perito informático, explicó que las plataformas fueron creadas para compartir contenidos, pero actualmente también son utilizadas con objetivos políticos, económicos y sectoriales. “Ante un evento de gran importancia como un Mundial, cada uno utiliza teorías conspirativas o informaciones falsas sobre por qué un equipo gana, por qué pierde o qué conveniencias políticas puede haber detrás”, señaló.
El especialista detalló que aplicaciones como Instagram registran qué publicaciones observa una persona, cuánto tiempo permanece frente a ellas y con qué temas interactúa. A partir de esos datos, el sistema comienza a recomendar contenidos similares. “Los algoritmos tratan de producir satisfacción en las personas y mostrarles información sobre la cual consideran que van a prestar interés”, explicó. De esta manera, quien consume una acusación contra la Selección puede recibir rápidamente decenas de publicaciones con el mismo enfoque.
Cacivio advirtió que este mecanismo genera una burbuja informativa en la que el usuario recibe principalmente aquello que coincide con sus ideas previas. “La red social te muestra lo que vos querés ver”, resumió. El problema se agrava cuando las personas dejan de contrastar la información y toman como verdadera una publicación solamente porque fue compartida por muchas cuentas o porque coincide con su propia posición.
Ante N9, el perito sostuvo que la problemática excede al fútbol y puede afectar cuestiones sociales, políticas y económicas. “Hoy la gente dejó de utilizar a los medios convencionales como fuente de información y utiliza las redes sociales. El peligro de eso es extremadamente grande porque manejan información errónea y falsa”, afirmó. También mencionó campañas que promocionan inversiones fraudulentas y sistemas piramidales, capaces de perjudicar no solo a quien ingresa, sino también a familiares y contactos invitados por esa persona.
Finalmente, Cacivio recomendó verificar cada contenido antes de compartirlo, revisar quién lo publica y recurrir a medios con trayectoria o fuentes oficiales. Además, aseguró que difundir acusaciones falsas puede derivar en reclamos judiciales, según las características de cada caso. “Ya no es publicar porque lo vi, me gustó o me pareció que podía ser cierto. Hay que tener cuidado y chequear cada noticia”, remarcó. En plena era del algoritmo, la advertencia es clara: una mentira repetida miles de veces no se convierte en verdad, pero sí puede provocar consecuencias reales.
