La directora del Hospital Perrando explicó en Radio Libertad cómo se organiza el principal centro de salud del Chaco durante el receso de verano, marcado por licencias del personal, una caída en las consultas ambulatorias y un fuerte aumento de la demanda en el área de emergencias.

Durante el período de receso, el Hospital Perrando atraviesa una dinámica particular que combina ventajas organizativas con fuertes desafíos operativos. Así lo describió su directora, Andrea Mayol, quien detalló que en esta época del año se siente con mayor intensidad la falta de profesionales, principalmente por el uso de licencias anuales reglamentarias.
“El personal, según antigüedad, tiene entre 21 y 49 días de licencia, y si todos se tomaran ese tiempo completo al mismo momento sería imposible sostener la atención”, explicó. Frente a ese escenario, el hospital implementa una logística de recorte y redistribución de licencias, que permite mantener los servicios esenciales activos.
Mayol señaló que la organización es clave y que la coordinación atraviesa a todo el equipo de salud: médicos, enfermeros, kinesiólogos, mucamas y demás áreas. En muchos casos, las licencias se toman de manera parcial y el resto queda acumulado para otro momento. Incluso, indicó que aún hay trabajadores utilizando licencias correspondientes a años anteriores, como 2021 o 2022, debido a disposiciones que regulan el acúmulo.
Menos consultas ambulatorias, pero guardias más exigidas
En cuanto a la atención al público, la directora precisó que durante el verano se registra una disminución aproximada del 20% en las consultas ambulatorias, principalmente en los consultorios externos. Sin embargo, aclaró que no se resiente la cobertura, ya que nunca se ausenta todo el personal de una misma especialidad al mismo tiempo.
Donde sí se produce un impacto significativo es en el sector de emergencias, particularmente en el área de triage, que concentra las consultas ambulatorias. “Habitualmente tenemos entre 120 y 150 consultas diarias, pero ahora estamos viendo más de 200, con alrededor de 80 pacientes por turno”, detalló.

Mayol explicó que esta situación resulta altamente desgastante para el personal, ya que muchas personas concurren al hospital por consultas que no corresponden a una guardia de emergencia. Ante esta sobrecarga, el hospital debió reforzar el triage con más profesionales, una tarea compleja en esta época del año, ya que implica asumir turnos de hasta 40 pacientes, lo que representa un fuerte desgaste físico y emocional.
Siniestros viales y protocolos de alta complejidad
Otro de los puntos críticos mencionados por la directora es el ingreso de pacientes por siniestros viales. Actualmente, el hospital recibe entre 11 y 13 ingresos diarios por esta causa, una cifra que se monitorea de manera constante.
Estos pacientes ingresan por lo que se denomina la vía horizontal, es decir, trasladados en ambulancia, y activan protocolos de atención compleja que incluyen intervención de enfermería, traumatología, cirugía, estudios de alta complejidad, laboratorios, tomografías y radiografías.
“No es una atención simple. Son pacientes con traumatismos que deben ser observados y muchas veces quedan en camillas, lo que genera saturación en otros sectores”, explicó Mayol. Además, remarcó que más allá del impacto en el sistema de salud, los siniestros dejan consecuencias físicas y, en algunos casos, secuelas permanentes, además del alto costo que representan los tratamientos prolongados o las cirugías con implantes.
